Opinión

LA VENEZUELA DE MADURO CAMINO A SER PARIA

​Si Nicolás Maduro cree que ganará el aplauso del pueblo venezolano por disponer que su desbocada canciller, Delcy Rodríguez, anuncie a los cuatro vientos la decisión del gobierno gendarme de retirar al país de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el mayor foro político del continente, pues está totalmente equivocado.

28 de Abril del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Si Nicolás Maduro cree que ganará el aplauso del pueblo venezolano por disponer que su desbocada canciller, Delcy Rodríguez, anuncie a los cuatro vientos la decisión del gobierno gendarme de retirar al país de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el mayor foro político del continente, pues está totalmente equivocado.

Maduro está realmente en la calle en asuntos de ciencia política y de gobernanza. No se da cuenta de que la salida de la OEA -decidida a última hora, porque la organización alistó en la víspera la convocatoria por el Consejo Permanente a la Asamblea General de cancilleres, que a la postre podría aprobar la calificación de la ruptura del orden democrático en el país llanero, y con ello, proceder a decidir su suspensión- convertirá a Venezuela en un Estado paria, es decir, un Estado completamente aislado donde nadie lo quiera ni aprecie y donde el derecho comenzará a desvanecerse por la superposición de la anarquía.

Con una medida apasionada, está jugando con fuego. Fuera de la OEA, el régimen comienza a quedarse solo. Por su conducta “soberana”, Maduro llevará a su país más abajo del propio abismo, esto es, las profundidades del infierno creado por él mismo. En este tiempo, constituido Venezuela en un Estado en paria, es un contrasentido con el mundo de la interdependencia que es propio de la sensatez de la globalización. La más letal de las consecuencias que sucederá al país será la relacionada a la economía. Un Estado paria no goza de confianza de ninguna especie. Sin crédito será difícil sostenerse viable.

La estrategia ha sido al revés. Maduro debió tener la valentía de reconocer sus errores y aceptar un proceso de transición dentro de la normalidad que se puede pero no ha querido. Habrá en adelante sucesos políticos desencadenantes. Venezuela sin la OEA será más vulnerable y su régimen por partida doble.

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