Opinión

La victoria y sus derrotas

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

29 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Trabajo en La Victoria desde hace 25 años y, al igual que los vecinos de este distrito, padezco todos los problemas que ojalá un día no tan lejano sean solucionados por algún alcalde; pues, durante todo el tiempo en que ando por acá, jamás he visto a un burgomaestre capaz de frenar la violencia y la venta de drogas, el caos vehicular, el desorden de Gamarra, y que pueda limpiar adecuadamente las calles, las cuales suelen ser un muladar.

Durante estos meses previos a las elecciones, ya han comenzado a aparecer los paneles con los rostros de los candidatos. Son muchos. Parece que hay demasiado interés en ser alcalde de este distrito que maneja ingentes recursos, los cuales lamentablemente no sirven para atender los problemas que vienen de décadas. La mejor muestra de ello es Gamarra, donde bastaría un incendio o un sismo para ver que la autoridad no existe y que informalidad es allí la soberana absoluta.

El último gran fiasco ha sido el actual alcalde victoriano, Elías Cuba, de las canteras de Solidaridad Nacional, que ya ha aportado varias “joyas” a diferentes distritos. Este caballero tiene mucho que explicar por las constantes denuncias de cobros de cupos a los informales que se ubican en los alrededores de Gamarra. De los burgomaestres que he visto pasar por la Plaza Manco Cápac, el de hoy es uno de los que menos ha hecho.

La Victoria es un ejemplo de cómo los electores pueden equivocarse tanto al momento de elegir a sus autoridades locales. Hoy veo las calles nuevamente llenas de paneles con rostros de los candidatos que ofrecen de todo, aparte de sus cosméticas sonrisas, bajo lemas como “experiencia y seguridad”, “honestidad y trabajo”, “orden y limpieza”, cuando todo esto es lo que menos ha primado durante los últimos 25 años, de los que puedo dar fe.

Los electores de este distrito han sido engañados por décadas. La mejor evidencia la puede encontrar cualquier ciudadano que maneje por las calles de La Victoria, camine por sus calles llenas de ambulantes, se encuentre con autos estacionados en los destruidos jardines de la berma central de la avenida Nicolás Arriola, o circule por un parque y corra el riesgo de ser asaltado con pistola en mano. Ojalá que este año los victorianos elijan bien y no sigan en medio del desmadre de hoy

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