Opinión

LA VIGENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA A 462 AÑOS DE SU MUERTE

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

31 de Julio del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hoy se cumplen 462 años de la muerte de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, a cuyos miembros se les conoce mundialmente como jesuitas. Fundada en Roma en 1534 por Íñigo López de Recalde, que era el nombre de pila de San Ignacio, es la mayor Orden religiosa masculina católica en el mundo, y su influyente actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación. Pero ¿por qué es trascendente San Ignacio de Loyola? Nacido en Guipúzcoa (1491) y con un destino de vida militar relevante, participando en diversas guerras de su época, pronto se dedicó a la oración, ayunos y penitencias, siendo conocido por sus ejercicios espirituales dedicados como contemplación de la vida de Cristo. Los jesuitas se expandieron con su obra por Portugal, India, Indonesia, Japón y China, hasta Brasil y Etiopía. Llegaron a América en el siglo XVI y desde entonces han tenido una fuerte presencia en la educación de la juventud y en el debate intelectual, por lo que fueron absurdamente expulsados en 1767 por Carlos III al advertir su gran influencia. Fueron restablecidos a finales del siglo XVIII. Fundaron colegios y la Universidad San Ignacio del Cusco. La biblioteca del Colegio San Pablo de Lima sería la base de la Biblioteca Nacional y la Casa del Noviciado se convertirá con el tiempo en la histórica “Casona” de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Volvieron al Perú en 1871 y recién en 1968 fue restablecida la Provincia Peruana. Pregonaron una reflexión profunda sobre la pobreza en América Latina, sobre todo en los tiempos del Concilio Vaticano II. Actualmente son más de 170 jesuitas en el país. Cuatro descollantes jesuitas: el papa Francisco, argentino, que impregna a la Iglesia del carisma jesuita como el primer pontífice de América y, con él, los peruanos Felipe Mac Gregor (1914-2004) y Armando Nieto Vélez (1931-2017), enormes intelectuales de nuestro tiempo y, por supuesto, el recientemente creado Cardenal del Perú, su Eminencia Reverendísima Pedro Barreto Jimeno, Arzobispo Metropolitano de Huancayo.

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