Opinión

La Virgen de Guadalupe, la reina de México

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

12 de Diciembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

México hoy está de fiesta. La Virgen de Guadalupe, que es su mayor emblema nacional, escogió a este pueblo de América para revelarse en 1531, tan solo 10 años después de culminado el proceso de la conquista de Tenochtitlan por los españoles. Nadie en México, un país con 120 millones de habitantes, donde más del 90% son católicos, se resiste a prescindir en sus vidas diarias de la ferviente devoción a la Virgen.

Con razón, está inscrita en la memoria colectiva de este país latinoamericano la frase: “Todo México es Guadalupano”. Para sus creyentes, como el suscrito, María se apareció al indígena chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el 9 de diciembre de 1531 -canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002- cuando se dirigía a misa en su pueblo. En la ruta, al cruzar el histórico cerro del Tepeyac, la Virgen apareció a los ojos del indio, que arrodillado escuchó su pedido de erigir un templo en ese mismo lugar. La Virgen también pidió que lo contara al Obispo, que no creyendo el relato exigió una prueba. Tres días después, como hoy 12 de diciembre, María manda a Juan Diego cortar flores de la ladera del Tepeyac, que colocó en su ayate, y que luego las lleve al Obispo, que al observarlas tendidas en el suelo, vio la imagen de la Madre de Dios.

Desde entonces, la devoción a la Señora de Guadalupe es de ricos y pobres, eruditos e ignorantes, sanos y enfermos, nacionales y extranjeros, y está en todo el país. El respeto y veneración a la Virgen supera a los propios creyentes, incluso en la cristiandad también le rezan ortodoxos, anglicanos, coptos y maronitas. La Virgen es parte de la identidad mexicana, su valor es un sincretismo de nacionalismo y religión, y ha marcado los momentos más trascendentales de la historia mexicana como su Independencia, la Reforma y, por supuesto, la Revolución Mexicana. El santuario de la Patrona de México, América y Filipinas que recibe anualmente más de 20 millones de visitantes, por estos días cobijará a unos 8 millones. Se trata de la venerada más excelsa y ecuménica de México -la ha hecho su Reina-, como para los peruanos es el Señor de los Milagros.

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