Opinión

La voz confiable

Tuve la oportunidad de conocer la encomiable labor que realiza la Fundación ANAR Perú desde hace más de 20 años en nuestro país.

12 de Agosto del 2018 - 10:16 Alberto de Belaunde

Como parte de mis actividades como presidente de la Comisión Investigadora de abusos sexuales contra menores de edad en organizaciones, tuve la oportunidad de conocer la encomiable labor que realiza la Fundación ANAR Perú desde hace más de 20 años en nuestro país. Así, a través de la línea 0800-22210, e incluso a través de Facebook, esta entidad brinda una herramienta de apoyo psicológico, gratuito y confidencial, a niños, niñas y adolescentes que sufren diversos tipos de violencia y necesitan consejería especializada para saber cómo actuar.

La Fundación, a través de sus años de trabajo, ha logrado atender más de 450 mil llamadas, y solo en el 2017 pudo orientar y ayudar a más de 13 mil personas. Es un servicio esencial que está al alcance de las víctimas y les brinda un alivio inicial a sus problemas. La clave del éxito ha sido el vínculo de confianza que genera la cercanía de la voz y la seguridad del anonimato.

Sin embargo, a la fecha, la Fundación tiene un grave problema que le impide seguir brindando más ayuda. El Estado, a pesar de las diversas gestiones realizadas, no ha autorizado la asignación de un número de 3 dígitos para sus labores, y de esa forma ANAR Perú aún tiene que destinar parte de su presupuesto a los pagos de mantenimiento de la línea telefónica.

Esto muestra la urgente necesidad que existe de articular esfuerzos entre el Estado y el sector privado. Estas iniciativas deben ser alentadas y no obstaculizadas. Nuestros niños y su futuro son demasiado importantes para darnos el lujo de que trabas burocráticas pongan en riesgo tan significativa labor.

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