Opinión

las confesiones de Jorge Barata

COLUMNA: EDITORIAL

25 de Abril del 2019 - 07:30 Editorial

Con más indignación que sorpresa el Perú sigue día a día los pormenores de las declaraciones del exdirectivo de Odebrecht Jorge Barata sobre los sobornos de esta empresa brasileña a los principales actores de la clase política del país en los últimos 20 años.

Sin embargo, toda la atención en estos primeros días de interrogatorio a Barata, por parte de los fiscales peruanos, estuvo centrada en las menciones sobre Alan García. Mientras circulaba un audio en que el exfuncionario de Odebrecht le decía al abogado del fallecido expresidente que este nunca le había pedido nada, otras versiones indicaban que Luis Nava y Miguel Atala fueron los “Maiman” del líder aprista.

Para muchos, lo declarado ayer por Barata confirma que Alan García sí tenía conocimiento del aporte económico que se le hizo a su campaña presidencial y también de los pagos por la concesión de la Línea 1 del Metro de Lima y por la continuación de la Interoceánica Sur. Sin embargo, no debe haber tanta velocidad de prejuzgamiento en estos momentos, y menos sentencias llenas de apasionamiento. Lo ideal es que los directamente implicados en estos casos revelen todos los detalles de las coimas de Odebrecht.

El ex secretario general de Palacio de Gobierno, Luis Nava, tiene mucho que decir. Ayer se conoció que este personaje, definitivamente clave en el dispositivo de poder durante el segundo gobierno de Alan García, tenía el apodo de “Chalán” porque era el que podía domar al caballo, en referencia a su jefe. Más allá de estas confesiones, es necesario que haya rigurosidad en las investigaciones.

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