Opinión

Las cosas claras

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

22 de Marzo del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El Perú es un país de democracia y libertades. Nosotros somos libres de elegir a nuestros gobernantes -muchos de los cuales han resultado un verdadero fiasco-, y nadie obliga a las autoridades a postular a un cargo público o a aceptar una designación. Acá nadie le pone la pistola en la cabeza a nadie. Es por ello que resulta muy difícil entender por qué tantos congresistas andan disconformes con sus ingresos, si antes de integrar sus respectivas listas de candidatos sabían a lo que se metían.

Los 130 ciudadanos que tenemos en el Congreso sabían perfectamente cuánto iban a ganar mensualmente en caso de ser electos. Es más, a inicios del 2016 no existían los 2800 soles que ahora reciben por la desvirtuada semana de representación. Sin embargo, últimamente hemos sido testigos de las quejas de algunos parlamentarios por sus “bajos” ingresos. Ahí están Leyla Chihuán, Gino Costa y Mercedes Aráoz, aparte del mal uso que se ha dado al mencionado dinero extra.

A los congresistas que no están contentos con los 19,800 soles líquidos que reciben mensualmente habría que recordarles que nadie los obligó a postular a sus cargos. Por ello, si desde un inicio no estaban conformes con este monto, sea mucho o poco, debieron dedicarse a otra cosa, para evitar que los peruanos tengamos que escuchar comentarios como los que han lanzado últimamente. Es lo que hay, señores. Así se paga en el Perú a los parlamentarios.

Estoy seguro de que una conocida deportista como la congresista Chihuán, o profesionales como sus colegas Costa o Aráoz, podrían conseguir muy buenos ingresos de haberse dedicado a actividades privadas como abogado o economista, respectivamente, en lugar de ir a quejarse al Congreso, y de paso dar una bofetada a otros servidores públicos que ganan muchísimo menos y hasta ponen el pecho en situaciones de riesgo, como los militares y los policías.

Y sería bueno hacer un llamado en esta columna a todos aquellos que desde ahora sueñan con ser congresistas en julio del 2021. Todos ellos deberían saber que la paga es la mencionada en el párrafo anterior y que no hay más, ni habrá, porque dudo que con la imagen que tiene hoy el Poder Legislativo -donde abundan los farsantes, ladrones, acosadores y tránsfugas- a alguien se le ocurra gestionar un aumento de sueldo.

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