Opinión

Las fronteras de la tolerancia

​El sábado pasado, miles de personas se congregaron en el Centro de Lima bajo el paraguas de #ConMisHijosNoTeMetas.

07 de Marzo del 2017 - 07:04 Ariana Lira

El sábado pasado, miles de personas se congregaron en el Centro de Lima bajo el paraguas de #ConMisHijosNoTeMetas. La idea de la marcha era hacerle llegar al Poder Ejecutivo el descontento de un segmento de la población por la inclusión de la imaginaria “ideología de género” en el currículo escolar.

Pero entre las más populares consignas del movimiento está una idea curiosa: que aquellos que no aceptan el reconocimiento de derechos de personas homosexuales están en todo su derecho, y los demás les debemos tolerancia. Aquí se parte de una premisa correcta para llegar a una conclusión profundamente falaz: es cierto que cada quien debe poder pensar lo que quiera, pero cuando el pensamiento reclama recortar derechos y libertades de otros, este no tiene por qué ser tolerado.

El respeto que debemos profesar es hacia las personas, no hacia sus ideas. Las ideas están, justamente, para juzgarlas. Para calificarlas, para debatirlas, para desbaratarlas. Así, cada persona puede sostener los valores que considere justos. Pero ¿cómo podríamos tolerar las ideas de quienes consideran que pueden disponer de la libertad de otros? Me resulta inaudito “tolerar” que alguien diga que si dos mujeres tienen sexo, deben ser asesinadas. Tolerar las declaraciones del pastor Rodolfo González implicaría, a su vez, tolerar la intolerancia, y eso es un sinsentido.

¿Dónde están las fronteras de la tolerancia? Para mí, es sencillo: estoy dispuesta a convivir con cualquier sistema de ideas que no implique imposiciones a la libertad de los otros.  

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