Violencia familiar, omisión a la asistencia familiar, corrupción, robo agravado, tráfico de drogas, violación sexual, falsificación de billetes, terrorismo. ¿Se trata acaso de los delitos por los que han sido condenados o procesados los internos de alguno de los pabellones del penal de Lurigancho o Challapalca? No, son los antecedentes exhibidos por 211 candidatos a gobernadores y alcaldes que ha lanzado el partido Alianza para el Progreso (APP), propiedad de César Acuña, para las elecciones de este 4 de octubre.
Así lo ha señalado el dominical Cuarto Poder, que ha puesto en evidencia, una vez más, la degradación lumpenesca de nuestra política y en especial del partido de Acuña, un personaje que en las elecciones generales de abril fue repudiado en las urnas y que en los últimos años se ha dedicado, habría que ver por qué, a colocar sinvergüenzas y maleantes en cargos públicos, todo a través de su agrupación política que por el bien del país debería desaparecer para siempre.
En la nómina de candidatos a gobernadores y alcaldes provinciales y distritales hay 211 personajes con sentencias firmes en sus hojas de vida, la mayoría por casos de corrupción y violencia familiar, sumados a procesos por delitos tan graves como los de violación sexual y terrorismo. Acuña y su partido aspiran a que esta gente se convierta en autoridad y maneje recursos, en muchos casos millonarios. ¿Si los considera buenos, por qué mejor no les da trabajo en una de sus universidades o empresas?
Recordemos que en el Congreso anterior, APP llevó a un escaño a Freddy Díaz Mónago, quien hasta hoy está encerrado en un penal por el delito de violación sexual. Antes, colocó a Edwin Donayre, quien en pleno mandato fue condenado por robo de combustible en el Ejército. Y ni qué decir de los legisladores de su bancada acusados de “mochasueldos” y de los alcaldes del interior del país que han acabado tras las rejas o prófugos por delitos de corrupción. La lista es interminable.
No hay duda que esta agrupación, que además, para desgracia del país, ha manejado en los últimos años el Ministerio de Salud y EsSalud con los resultados catastróficos que todos conocemos, es el mayor semillero de gente nefasta para la administración pública, por lo que el ciudadano debería hacerse respetar y no votar por Acuña, sus parientes y sus ayayeros, tal como sucedió el 12 de abril último en que APP y su propietario fueron enviados a la jubilación y el olvido.
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