Las siguientes historias son moneda corriente en las regiones del país:

1. Un alcalde provincial va a un ministerio con dos proyectos de remodelación de un par de colegios. El monto que necesita es tres millones de soles. “Vamos a verlo”, le dicen dos funcionarios. Al notar la impaciencia del burgomaestre le dicen “vamos a almorzar y te explicamos”. En el almuerzo le dicen que haga el perfil y que ellos tienen una empresa que hará la obra. Sale el dinero del ministerio para la construcción de los colegios y luego se da la licitación. En primera instancia se declara desierto porque la empresa de los funcionarios del ministerio incumplen con algunos requisitos. En la segunda no solucionan las observaciones y se vuelve a declarar desierto. “Fuerza la licitación a nuestro favor, en otras provincias hasta con documentos falsos hemos ganado. Nosotros ya cumplimos, ya tienes tu presupuesto, cumple con nosotros sino te irá mal”, le dicen al alcalde. A la tercera la empresa de los funcionarios del ministerio no tiene pierde. Se hace de la obra.

2. Un gobernador acude al ministerio con su proyecto de una infraestructura vial bajo el brazo. Habla con los funcionarios y les dice que es urgente que se concrete. Le piden 500 mil soles para que salga el presupuesto. “Esto lo repartimos entre varios”. le dicen. La autoridad consigue el dinero. Se lo da la empresa constructora que hará la obra. Al mes el ministerio entrega el dinero para el proyecto al gobierno regional. Este nivel de corrupción se da desde hace mucho tiempo. Ayer hubo allanamientos y detenidos por casos parecidos. Esperemos que los órganos de justicia lleguen hasta las últimas consecuencias y se acabe la impunidad. Ya se sabe, la impunidad estimula el delito.