Opinión

Las playas huérfanas

COLUMNA: Renato Sandoval González

09 de Noviembre del 2018 - 07:00 Renato Sandoval

En grado de importancia, Huanchaco es a Trujillo lo que Máncora es a Piura o Pimentel a Lambayeque. Y así podemos seguir con Zorritos a Tumbes y Tortugas a Áncash. Son las playas más turísticas del norte del país. Pero, no todos piensan lo mismo, y el resultado es el descuido de los balnearios.

En el caso puntual de Huanchaco, la recuperación de la playa es una prioridad del Gobierno, no solo moral, sino también por una obligación legal. Sin embargo, desde la presentación del problema en el Congreso de la República, casi nada se ha hecho por darle una solución a la erosión costera en Trujillo.

Esa misma erosión acaba de reventarle en la cara a las autoridades. Se ha llevado gran parte del malecón por donde miles de turistas suelen transitar, y ha dejado al descubierto nuestra orfandad política. ¿Qué ha hecho el alcalde de Huanchaco, José Ruiz? Pues, construir sin analizar ni respetar la naturaleza.

Lo que han debido hacer desde hace varios años, desde que se auguró este fatídico desenlace (de que el mar comenzaría a ganar terreno), es ejecutar una solución técnica y no política. Porque de esto último tuvimos suficiente. Hemos visto al expresidente regional José Murgia llevando rocas, y a su sucesor, Luis Valdez, hacer lo mismo.

Ahora que el puerto Salaverry fue concesionado y habrá una fuerte inversión para que grandes embarcaciones puedan encallar, también se debe analizar cómo impactarán las obras en Huanchaco y Buenos Aires, la otra playa trujillana. Porque la madre del cordero fue y será este terminal, que también nos interesa repotenciar.

Huanchaco es un paso obligatorio de los visitantes y tenerlo a buen recaudo es una responsabilidad de todos. Esperamos que el Gobierno Central y los congresistas -que tanto debaten por sus intereses partidarios- velen también por esta urgencia nacional.

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