Opinión

Las responsabilidades políticas

COLUMNA: EDITORIAL

15 de Mayo del 2019 - 07:30 Editorial

Luego de que Susana Villarán recibiera la orden de prisión preventiva de 18 meses por haber recibido dinero de Odebrecht y OAS para la campaña del “No” a la revocatoria, es necesario remarcar que más allá del delito hay una reforma política pendiente para evitar que se formen agrupaciones solo para asaltar el poder.

El caso de Villarán no debe verse de modo aislado. En provincias, por ejemplo, es muy frecuente que los candidatos favoritos reciban dinero de empresas privadas para sus campañas, en especial de las constructoras. No al nivel financiero de los brasileños, pero sí de corrupción. Una vez obtenido el triunfo, empiezan a devolverles el favor con obras públicas.

Parte de la reforma política es establecer quiénes pueden o no aportar a una campaña política. Pero también es necesario que se levanten barreras para participar en la contienda. Reforzar a los partidos políticos es una tarea necesaria para evitar que gente con cierta fama monte movimientos locales -o utilice vientres de alquiler- y luego termine pagando sus cuentas.

En el caso de Villarán, pudimos observar que un grupo de personas controlaba Fuerza Social, que la llevó al sillón de Lima. Sin embargo, una vez finalizada la gestión -y en líos judiciales-, vemos que de dicha agrupación no quedan ni las pintas propagandísticas. Como institución política se ha extinguido. Por lo tanto, no hay más responsables.

Si tuviéramos partidos consolidados, que participen con entusiasmo no solo en las contiendas presidenciales y congresales, sino también en las municipales y regionales, podríamos haber reducido el riesgo de que hoy no haya responsabilidades políticas. Como una feria que se levanta por periodos y luego, tras la ganancia, desaparece.

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