Con la instalación de la Junta Preparatoria tanto de la Cámara de Senadores como en la de diputados se inicia un periodo corto en el que el nuevo Congreso bicameral debe organizarse y elegir a los presidentes de ambas cámaras para que, el 28 de julio próximo, Keiko Fujimori preste juramento como jefa de Estado.
La conformación parlamentaria para el periodo 2026 – 2031 es un claro reflejo del país: está fragmentada y esto obliga a las bancadas a negociar desde el inicio. En el Senado, Fuerza Popular tiene 22 de 60 escaños. En Diputados, 41 de 130. Primera minoría en ambas cámaras, sin mayoría calificada en ninguna. Juntos por el Perú suma 14 senadores y 31 diputados. Renovación Popular, Partido del Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación completan el mapa. Nadie gobierna solo. Todos tendrán que ceder algo.
La pregunta es qué tendrán que ceder y a cambio de qué. Recordemos que el Congreso que termina llegó a tener 82 de sus 130 integrantes con investigaciones fiscales abiertas y que en la Comisión de Ética, la frase “otorongo no come otorongo” fue la norma. Esperemos que no cedan en el control propio ni legislen de acuerdo a sus intereses.
Los acuerdos que construyan deben ser políticos, no negociados bajo la mesa. El ciudadano tiene derecho a saber qué intercambia cada bancada y a cambio de qué cargo. Un Congreso bicameral fue vendido como una promesa de madurez institucional. Que lo demuestren desde el día uno.