Opinión

¡Liberen a Elvis!

COLUMNA: Renato Sandoval González

18 de Enero del 2019 - 07:00 Renato Sandoval

Elvis Joel Miranda Rojas es un suboficial de la Policía que, en el cumplimiento de su deber, mató a un presunto delincuente cuando este huía con las pertenencias de su víctima. El pedido fiscal fue mandar a prisión al agente por 7 meses mientras dure la investigación. El juez aceptó. Sucedió en el Perú.

Este lamentable hecho ocurrió en Piura. Es un claro ejemplo del criterio judicial de nuestro país, donde hasta hace poco un tal César Hinostroza era juez supremo y un tal Pedro Chávarry fungía de fiscal de la Nación. Así las cosas, es entendible que ciertos magistrados apliquen la ley sin sonrojarse.

Esta vez, el juez del Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria de Castilla, David Sosa, asintió el pedido de la fiscal Lilia Castillo Chirinos, de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Castilla, para enviar al agente a la cueva de los leones. Ni tomaron en cuenta que tiene arraigo domiciliario y familiar, así como su colaboración con la justicia. No huyó.

Precisamente, cuando sucedieron las cosas, Elvis Miranda estaba colaborando con la justicia. Asistió a un hecho delictivo ante el llamado de la indefensa ciudadanía. Bajo sus principios, perseguía a una persona con antecedentes por robo haciendo disparos disuasivos para que se detuviera. Tal vez dejarlo escapar era lo que proponía la fiscal. Una impunidad más.

Siempre estaré en contra de quienes apliquen la ley bajo criterios personales y antojadizos. También he estado a favor de quienes perdieron a algún familiar por el atropello policial, como creo que ocurrió en Trujillo con el denominado Escuadrón de la Muerte. Sin embargo, aquí se está abusando de lo corriente que es mandar a la cárcel a alguien para recién ser investigado.

Señor juez David Sosa, ¿qué peligro de fuga existe en un trabajador de la Policía? Hasta la labor fiscal puede entenderse, porque su trabajo -a veces- es defender a ciegas. No obstante, el magistrado debió analizar que, una vez establecido el hecho, el agente no tenía forma de entorpecer la investigación. No valía la pena enviarlo 7 meses a prisión.

Esperemos que la apelación en la Sala sea resuelta a favor del policía. Que no sea este un mensaje de impunidad para los delincuentes que roban sin arma de fuego. Mañana te cogotean y el policía solo podrá detener al maleante si lo alcanza a las carreritas. ¡Qué país! 

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