Opinión

Licencia para matar

COLUMNA: Rolando Rodrich Sarango

12 de Febrero del 2019 - 07:00 Rolando Rodrich

¿Ustedes creen que el policía detenido y procesado por matar a un delincuente en Piura necesita que la municipalidad sufrague los gastos de su defensa legal? Estos abogados podrían estorbar el trabajo del equipo legal del Ministerio del Interior y podrían servir mejor para defender a víctimas de violencia familiar, suponiendo que sea lícito que la MPP destine recursos a esos fines. Más bien, los hechos nos inducen a pensar que el Ministerio del Interior parece interesado en aprovechar el caso para conseguir alguna modificación en la legislación penal para relajar la ley. La lógica del ministerio cree que si se flexibiliza la penalización del uso de armas de fuego en manos policiales, la conducta del policía contra el delito dará resultados exitosos. Algo así como la licencia para matar, bajo el riesgo de que el remedio sea peor que la enfermedad. Si antes los ciudadanos salíamos a la calle con el peligro de cruzarnos con algún delincuente disparando, ahora también nos encontraríamos con policías metiendo bala a discreción. En medio de este fuego cruzado, de los buenos contra los malos, como en el oeste norteamericano, los que no somos ni lo uno ni lo otro, los que estamos del lado de la ley (y de los policías) ya podríamos irnos sumando a los muchos civiles que ya caminan armados. No podemos jugar a las coboyadas en esta lucha contra la delincuencia, ni apelar a mecanismos que más se parecen al juicio popular o a los ajusticiamientos del terrorismo que a los que corresponden a un Estado de derecho. A nadie debería asustar que el policía tenga clarísimo que disparar, a matar o no, tiene responsabilidades por las que debe responder, como cualquier otro profesional, por el resultado de su conducta. Los que están jugando demagógicamente con este asunto son realmente unos irresponsables.

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