La emisión de un ampay que remeció el ambiente farandulero local en octubre del año pasado, originó una telenovela que alimentó el morbo que muchos critican, pero consumen sin reparos. La actriz Melissa Paredes y el futbolista Rodrigo Cuba, al decidir terminar su matrimonio por las consecuencias de las imágenes difundidas, empezaron con una serie de  declaraciones en redes para tratar de demostrar, ella, que no había sido infiel a su relación porque “ya estaba separada”, mientras que él, insistía que había sido engañado. Hasta allí un caso de tantos que se ventilan en televisión y redes que generan rating y vistas en webs, pero en las últimas semanas este escenario ha tomado un giro en el que la hija de ambos se ha visto involucrada vulnerando sus derechos como menor de edad.

La difusión de audios, declaraciones, videos, que demostrarían supuestos abusos a la niña  ha provocado que la Defensoría del Pueblo se pronuncie y exija que lo haga también la Sociedad de Radio y Televisión en su papel de entre rector para evitar excesos en la pantalla chica relacionados con los derechos de los niños. “Rechazamos enérgicamente el tratamiento inadecuado de programas televisivos sobre información privada de una  niña cuyos padres son personajes públicos. La difusión de sus situaciones problemáticas impacta en los derechos de la niña y vulnera su interés superior.

El Ministerio de la Mujer y Fiscalía deben estar alertas ante la vulneración de los derechos de la niña y deben garantizar su protección especial”, exhortó la institución.

Antes que cualquier tipo de censura o interés de coactar la libertad de opinión e información, siempre estará la autoregulación de los medios, y hay códigos que se deben respetar cuando de por medio está una niña, cuyos padres están siguiendo los caminos equivocados para supuestamente protegerla. Las redes y la televisión no son el escenario para ventilar asuntos legales y personales muy delicados, existen otras instancias, las que verdaderamente están preparadas para ello. Paredes y Cuba deben recordar que sus actuales decisiones están perjudicando a quien ambos quieren cuidar y proteger: su hija. Recuérdenlo siempre.