Opinión

Lo bueno, lo malo y lo feo de AG

De buenas intenciones está hecho el camino al infierno

19 de Abril del 2019 - 07:05 Renato Sandoval

Como hablar bien de una persona fallecida es un deporte nacional, vamos a jugar de otra manera y mencionaré lo bueno, lo malo y lo feo de Alan García como dos veces presidente de la República.

En el norte del país, a Alan García habría que agradecerle por proponer en su primer gobierno los proyectos de irrigación e hidroenergéticos, como Chavimochic (La Libertad), Olmos (Lambayeque), Alto Piura (Piura), Chinecas (Áncash), así como otras obras importantes a favor de la población.

Estas creaciones técnicas significaron en algunos casos, como las dos primeras etapas de Chavimochic, la generación de miles de empleos y la recuperación de hectáreas desérticas que hoy son alfombras verdes en la costa del país.

Lo malo fue que algunos de estos proyectos se convirtieron en cajas chicas y agencias de empleo de los gobiernos de turno. El interés por tierras del Estado a precio ganga significó que los empresarios locales y nacionales se transformen en los nuevos terratenientes.

En otros casos, la mano de los corruptos de Odebrecht en La Libertad y Lambayeque, así como Obrainsa Astaldi en Piura, se hizo cargo de las millonarias megaobras, con una hemorragia de adendas que hoy ya sabemos que eran parte del paquete del negociado.

Lo feo es que hoy todos estos proyectos están paralizados por malos manejos en los contratos públicos. Eso sí, aclaremos que no solo es responsabilidad del gobierno de Alan García, sino de otros como Ollanta Humala.

De buenas intenciones está hecho el camino al infierno. Estos proyectos de los dos gobiernos de García parecen haber estado diseñados para que quienes tienen la billetera más gorda salgan muy bien forrados.

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