Opinión

Lo pero no fue la goleada

​A los 45 minutos, la mayoría de la mejor hinchada del mundo se sacó la Blanquirroja y se puso la camiseta de Bolivia.

23 de Junio del 2019 - 10:29 Jorge Esteves

A los 45 minutos, la mayoría de la mejor hinchada del mundo se sacó la Blanquirroja y se puso la camiseta de Bolivia. A los 90 minutos, doble derrota. Igual, no todo se acabó. Hoy la casaquilla de los peruanos será la amarilla de Colombia y si falla, nos queda la de Ecuador el lunes. Como tantas veces, el futuro de nuestra selección en la Copa América depende de otros.

La goleada brasileña nos puso en esta situación. Sin embargo, lo peor no fue la derrota, sino la forma como se produjo. Con jugadores descontrolados primero y paralizados después, como esperando alguna señal que les recuerde que son el orgullo de una nación. La selección peruana se había lanzado desde los camarines sin medir riesgos. No hubo tanteo inicial ni minutos de estudio. El equipo de Gareca salió a la cancha en sintonía con lo que gritaba el hincha: “Hay que jugarle de igual a igual a Brasil”, “Tenemos que salir al ataque”, “Brasil está devaluado, hay que ganarle”. Por supuesto nos fue mal y al poco tiempo íbamos perdiendo 2-0. Sin reacción ante la presión de los locales y sin atención en las posiciones defensivas se produjo la goleada. Entonces, el mismo hincha dejó colgada en una percha la razón y surgieron la rabia, el dolor y así se llegó a cualquier extremo.

A Pedro Gallese le hicieron memes y hasta crearon la marca “Mazamorra Gallese”. Lo más suave que le dijeron fue “manos de mantequilla” y “lárgate de la selección”. Es cierto que nuestro arquero no tuvo una buena tarde y eso influyó en el estado de ánimo del once. Es cierto también que la memoria de los hinchas es el territorio de la ingratitud, pero insultar, agredir y descalificar es otra cosa.

A Ricardo Gareca también le “llovió” de todo. “Vete, estafador” y “Retírate, milonguero” fueron frases que leí en las redes. “Es un resultado sacatécnico” y “Esta vergüenza es por la argolla de Gareca” fueron comentarios que escuché a periodistas. Es evidente que nadie puede razonar con equilibrio ante una catástrofe, pero esto ya es el colmo. Como decía Jorge Valdano: “La ventaja de los entrenadores es que ganan mucho y la desventaja es que todos esperan que resuelvan los problemas que, en general, están en manos de los jugadores”.

Pese a la goleada de escándalo, la Blanquirroja tiene claras opciones de clasificar a los cuartos de final. Y eso es lo que nos preocupa, que en esa instancia sigamos igual.