Opinión

Los alcaldes que juegan su partido

COLUMNA: JAIME ASIÁN

18 de Marzo del 2019 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

En el espectro municipal capitalino, algunos alcaldes han comenzado su gestión con la pierna en alto, incluso bajo amenazas de atentados contra su vida. Son conscientes de que la autoridad y el liderazgo resultan imperativos para finalmente exponer resultados en sus jurisdicciones.

Uno de ellos es el arquero de Alianza Lima George Forsyth, decidido a poner sobre ruedas a la desvalijada Municipalidad de La Victoria, por donde pasó un depredador de fauces famélicas llamado Elías Cuba, pero también a liberar al emporio de Gamarra de la informalidad y las mafias de cobro de cupos enraizadas hace mucho tiempo gracias al desgobierno y la anarquía. Si lo logra, el popular “Ken” se habrá anotado un porotazo político.

Otro alcalde que llegó con ganas de no pasar desapercibido es el de Miraflores, Luis Molina, quien ha hecho lo que Jorge Muñoz -hoy mandamás metropolitano- soslayó y miró con el rabillo del ojo: limpiar la Calle de las Pizzas y convertirla en un pasaje con mayor espacio, vigilancia e iluminación. No más antros de la perdición ni prostitución callejera circundando este clásico lugar de distracción y turismo que antaño albergaba a escritores, poetas, periodistas y bohemios de antología.

El burgomaestre de San Juan de Lurigancho, Alex Gonzales, igualmente ha mostrado mucho apego a su población, como cuando ocurrió el aniego de aguas servidas tras la rotura de una tubería matriz de Sedapal. Incluso la gente ya se olvidó de su lapsus “Por Dios y por la pla...” y de sus propuestas de drones y helicópteros para la seguridad ciudadana.

Conclusión: No más alcaldes con uñas largas ni blandengues.

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