Opinión

Los audios de Humala

​Hace mal el expresidente Ollanta Humala en tratar de victimizarse con los audios que están en manos del Ministerio Público y que ayer se hicieron públicos, pues como bien sabemos todos los peruanos, en el régimen nacionalista la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) estuvo dedicada a hacer espionaje y a armar expedientes de políticos, empresarios y periodistas, al extremo de que ese hecho le costó el cargo a la expremier humalista Ana Jara.

27 de Abril del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Hace mal el expresidente Ollanta Humala en tratar de victimizarse con los audios que están en manos del Ministerio Público y que ayer se hicieron públicos, pues como bien sabemos todos los peruanos, en el régimen nacionalista la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) estuvo dedicada a hacer espionaje y a armar expedientes de políticos, empresarios y periodistas, al extremo de que ese hecho le costó el cargo a la expremier humalista Ana Jara.

Ha sido casi surrealista ver a Humala quejándose por la existencia de audios con su voz, los cuales, además, fueron autorizados por las autoridades judiciales competentes en el marco de una investigación por narcoterrorismo cuando su administración (2011-2016) fue sorprendida con las manos en la masa haciendo labores ilegales como en los tiempos de Vladimiro Montesinos, para lo cual puso al frente de la DINI a dos compañeros de promoción del Ejército.

¿O es que Humala ya no se acuerda de los videos de seguimientos que difundimos en Correo y que al inicio trató de negar? ¿Tampoco recuerda las miles de búsquedas de información que hizo personal de la DINI en Registros Públicos para armar expedientes de gente que no constituía peligro para la seguridad nacional? Entonces, pues, que no venga ahora Humala a quejarse de espionaje, si en marzo de 2015 su premier Jara fue censurada en el Congreso por esos hechos.

Con su victimización pública, y al hablar de “chuponeo” en su contra al margen de la ley, el expresidente estaría tratando de invalidar la posibilidad de que los mencionados audios sean usados como prueba en algunas de las investigaciones que viene afrontando junto con su esposa Nadine Heredia, tal como lo han querido hacer con las famosas agendas donde se consignan anotaciones por varios millones de dólares que nadie sabe de dónde salieron.

Si los Humala-Heredia no tienen nada que ocultar y si, como afirman, no han cometido acción ilegal alguna, habría que ver cuál es la razón por la cual pretenden dejar sin efecto a las agendas como evidencia, y ahora estos audios, cuya obtención fue autorizada en su momento por la justicia, cuando se investigaba a presuntos narcoterroristas que habrían tenido vínculos con el nacionalismo. A propósito, ¿qué dice ahora Daniel Abugattás de su amiga Nancy Obregón?

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