Opinión

Los “cadáveres” de Barata

COLUMNA: JAIME ASIÁN

29 de Abril del 2019 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

El establishment político vive la hora del descrédito total luego de conocerse, por boca del propio despenador Jorge Barata, que la coima gobernó el Perú sin ningún asco en los últimos años, desencadenando incluso el suicidio de un expresidente involucrado en las pesquisas que realizan los fiscales del Equipo Especial “Lava Jato”.

Y es que el exdirectivo de Odebrecht en nuestro país no dejó títere con cabeza y, durante los interrogatorios, le puso en la frente la cifra de la vergüenza a los exmandatarios Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Alan García, Pedro Pablo Kuczynski y también a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y a la exalcaldesa de Lima Susana Villarán.

Recordemos que el propio papa Francisco, en su visita de enero del 2018, se extrañó por esta manía de los ocupantes de Palacio de Gobierno de caer ante la tentación de la mermelada, en este caso los dólares sucios de la empresa brasileña: “¿Qué pasa en Perú que, cuando uno deja de ser presidente, lo meten preso?”.

Lo cierto es que las confesiones de Barata -y de los directivos de OAS- serán la tumba de esta camada de líderes políticos que, además, han sembrado un terrible ejemplo para los jóvenes con vocación de servicio que pretenden incursionar en cargos públicos. Y ya hay hasta epitafios, como el de Toledo: “Oiga, Barata, paga carajo”.

La frase de que “en política, jamás hay cadáveres” va camino al entierro con estos casos de corrupción y el 2021, año del Bicentenario, aparece como una impostergable oportunidad para demostrar que aprendimos la lección y dejamos de ser unos caídos del palto al momento de votar.   

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