La visita de Keiko Fujimori a Palacio de Gobierno como presidenta electa marca el inicio de una nueva etapa política para el país. Tras años de actividad electoral y de una larga espera para llegar a la Presidencia, el encuentro con el mandatario en funciones, José María Balcázar, simboliza el comienzo del proceso de transferencia y, sobre todo, el tránsito de la campaña hacia la gestión.
La presidenta electa identificó con claridad dos de los desafíos más urgentes que enfrentará su administración: atender los efectos del fenómeno de El Niño y combatir la inseguridad ciudadana. Ambos problemas exigen respuestas inmediatas. Las advertencias sobre un evento climático de gran intensidad obligan a acelerar las acciones de prevención, mientras que la creciente ola de criminalidad demanda decisiones firmes, coordinación entre instituciones y una estrategia integral que devuelva la tranquilidad a los ciudadanos.
La etapa de las promesas ha concluido. Los discursos de campaña y las propuestas presentadas durante el proceso electoral deberán convertirse ahora en políticas públicas eficaces. La ciudadanía será exigente porque conoce la magnitud de los problemas y porque espera resultados desde los primeros meses de gestión.
La transición ya está en marcha. Ahora corresponde que los equipos técnicos trabajen con celeridad y que el próximo gobierno llegue preparado para asumir el mando desde el primer día. El país no necesita más diagnósticos ni más explicaciones. Necesita acción.