Se considera en muchos foros educativos, académicos y empresariales que la universidad peruana tiene el imperativo de mejorar como un subsistema educativo con visión de presente y futuro en un mundo globalizado y diverso. En realidad, para la mejora de la educación peruana se debe poner atención a todas sus etapas, modalidades y niveles. Para ello la universidad y la escuela secundaria deben tener una conexión fluida y significativa” de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba” que debe ser mutua y recíproca. Hoy esa relación e interconexión están ausentes.

Han existido y existen pocos esfuerzos (al final improductivos) del Ministerio de Educación y de las universidades para lograr una real articulación entre la secundaria y el subsistema universitario. Más bien se ha generado en los últimos 50 años el desarrollo de exámenes de ingreso instructivos y mecánicos, que han traído consigo el surgimiento de las “academias”, “Centros Pre Universitarios” y los llamados “colegios preuniversitarios”. Centros de estudios que privilegian el entrenamiento para rendir “exitosamente” dichas pruebas (que se reiteran anualmente) de aptitud verbal, razonamiento matemático y ciencias. Lo cual implica -salvo escasas excepciones- dejar en segundo plano la tutoría, la formación integral, el arte, la formación para el trabajo, así como la educación física y el deporte.

Es importante desarrollar políticas públicas de mejora y aseguramiento de la calidad de la educación básica y superior, pero también implementar mecanismos y formas de conexión y articulación entre ambas etapas del sistema educativo. Y que las evaluaciones de ingreso sean pertinentes en base al currículo escolar de secundaria y a los perfiles de entrada de las carreras profesionales. Debe generarse una retroalimentación que permita la formación integral los estudiantes en los colegios de secundaria (educación básica) y una buena y moderna formación profesional delos jóvenes y adultos en las universidades