“Se tiran encima como si la empresa fuera un botín, parecen gallinazos que no han encontrado suficiente carne”, así describía Oliver Stark, expresidente de Petroperú, a los políticos de izquierda que sueñan con mantener las cosas como están en la quebrada compañía estatal, al negarse a que sea manejada de manera responsable para que deje de sobrevivir artificialmente con recursos de todos los peruanos.
En entrevista publicada ayer en Correo Lima, Stark lamentó que el gobierno de José María Balcázar no tenga la intención de continuar con los pasos que se dieron durante la administración de José Jerí para impedir que la petrolera siga absorbiendo recursos de todos los peruanos, pues por sí sola no podría sobrevivir al estar en quiebra.
Lamentablemente no podía esperarse otra cosa de un presidente salido de la bancada de Perú Libre, el partido que propone devolver al país a los tiempos jurásicos de las empresas públicas ineptas, politizadas y corruptas que solo servían para dar empleo a los amigos, parientes y partidarios.
Queda esperar que si los peruanos elegimos bien, el próximo gobierno retome las reformas y revierta el daño que en su corto paso por el poder va a generar Balcázar y la gente que está llevando a la petrolera, para darle un manejo “nacionalista”. De terror.