Opinión

Los Humala son la muerte

La misma dosis de gravedad conlleva la impronta de Isaac Humala, el padre del clan, apoyando la loca sugerencia de Antauro

01 de Marzo del 2017 - 07:03 Jaime Asián Domínguez

Uno de los sketchs más recordados de Risas y salsa es “La familia defectos”. Karem América la hacía linda como “La Gaga”, Silvia Bardales era un vacilón como “La Eléctrica”, Patricia Alquinta rayaba como “La Sorda”, y los actorazos Jesús Morales y Ricardo Fernández fungían como los padres. En resumen, las tres hermanas buscaban salir adelante a pesar de sus “defectos”, pero siempre terminaban estropeando todo lo que hacían porque incidían en el engaño y el delito.

Se nos vino a la memoria esta secuencia cómica luego de leer la carta pública firmada por el díscolo Antauro Humala, el hermano de Ollanta preso por el “Andahuaylazo”, en la que con todo el desparpajo pide al expresidente que se suicide. Sí, que se mate. Casi en el papel de Caín, el etnocacerista le sugiere que “es lo mejor que te tocaría hacer en caso tengas una pizca de dignidad aún. Qué fuerte.

Se puede ser un poco zafado, chiflado, ido, como siempre luce el mayor del Ejército en retiro, pero desearle la muerte a un familiar ya linda con un “defecto” sin remedio y una tendencia cercana al yihadismo. Las coimas y los sobornos de Odebrecht, a los que alude en el reclamo a su hermano y “al resto de tu familia presidencial (Heredia)”, nos han avergonzado a todos los peruanos, no obstante, la justicia tiene formas letales de castigarlos, y esas son las leyes, no la sangre ni el fanatismo.

La misma dosis de gravedad conlleva la impronta de Isaac Humala, el padre del clan, apoyando la loca sugerencia de Antauro. “Suscribo lo escrito por mi hijo, no le quedaría otra cosa que suicidarse (a Ollanta)”. Esto ya es el colmo. El papá reclamando la muerte del hijo que, por si fuera poco, es expresidente de la República.

El único que no se ha sumado a la comparsa maquiavélica del suicidio es Ulises Humala, el otro hermano inmerso en política, pero igual tiene un rollo poco fraternal, como lo demuestra con esta frase: “Mi hermano (Ollanta) ha sido desleal, ha traicionado los ideales por los cuales fue elegido, él dijo una cosa e hizo otra”.

Nadine no es santa de nuestra devoción, pero ahora se entiende su alejamiento de la panaca Humala.