Opinión

Los 'ídolos'

Columna de Ivan Slocovich Pardo

27 de Diciembre del 2017 - 07:34 Iván Slocovich

En medio de la convulsión política y el drama que vive el país por la forma en que se dio el indulto al expresidente Alberto Fujimori, ha sido gracioso ver cómo algunos manifestantes salieron el lunes último a las calles para protestar contra la puesta en libertad de un sentenciado por asesinato portando banderas con la cara de un criminal de antología que incluso se jactaba de los fusilamientos que ordenaba, como lo fue el cubano-argentino Ernesto “Che” Guevara.

Aunque sea difícil de creer, ese día vimos en el Centro de Lima a supuestos defensores de la legalidad y los derechos humanos apelando a la imagen de un carnicero de aquellos como lo fue “El Che”, quien incluso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 11 de diciembre de 1964, sacaba pecho por el uso del paredón para acabar con los “enemigos de la revolución”. El video lo pueden ver en internet. Es gratis.

Si van a protestar por la libertad de un personaje como Fujimori, que ha sido sentenciado por violaciones a los derechos humanos, no lo hagan mostrando la imagen de un criminal que debería ser recordado por los miles de muertos que cargan en sus espaldas al igual que los hermanos Fidel y Raúl Castro, esos a los que tantos desde la izquierda admiran e idolatran pese a ser tremendos dictadores y opresores del pueblo cubano.

Y ya que hablamos de incongruencias en el fin de semana largo, me llamó también la atención ver al excandidato presidencial de Acción Popular Alfredo Barnechea dando un mensaje al país tras el cuestionado indulto a Fujimori, delante de un retrato del expresidente Fernando Belaunde, cuyo gobierno es recordado por los cientos de muertos y desaparecidos en la lucha contra el terrorismo. ¿Ya no se acuerda de las fosas comunes del segundo belaundismo?

Para que la queja por el indulto a Fujimori parezca seria y objetiva, desprendida de los apasionamientos y los odios que genera, al menos habría que dejar de recurrir a falsos ídolos en la tan manoseada defensa de los derechos humanos. Puede haber muchos, pero “El Che” y el arquitecto Belaunde, desde polos opuestos, no lo son de ninguna manera. El Perú está en un momento muy serio como para andar provocando risas.