Opinión

Los muertos en las culturas del mundo

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

03 de Noviembre del 2019 - 07:42 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer se celebró el Día de los Muertos. Veamos. El hombre de fe se resiste a creer que su existencia acaba con la muerte y firmemente cree en la vida después de la muerte. Las culturas sumeria, acadia, babilónica, persa, egipcia, macedónica, Grecia, Roma, y las precolombinas en América (aztecas, incas, mayas, chibchas, etc.), relievaron la vida después de la muerte. También lo hicieron las tres religiones monoteístas con mayor protagonismo en la historia de la sociedad internacional, esto es, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, y con ellas, el hinduismo (India), el budismo (China) y sintoísmo (Japón) -politeístas-, donde todas han tenido como denominador central la preocupación por la vida del más allá, vida de ultratumba, vida eterna, paraíso, etc. En todas las religiones, el respeto por los muertos ha sido una máxima de vida. Los faraones en Egipto y el Señor de Sipán en la costa norte del Perú se preocuparon, y mucho, por la inmortalidad de sus vidas, por lo que vivieron esperando el momento de la muerte. Todo el poder de que gozaron en vida fue para garantizar sus vidas futuras. Una pregunta que deberían responder los teólogos a partir del Evangelio es la siguiente: ¿Por qué razón en la importante liturgia de la palabra se hace la fervorosa advocación por los difuntos del denominado "descanso eterno", cuando la promesa de Jesús -es la razón de ser de la existencia de la Iglesia- fue la resurrección a la vida eterna. En la inmensa mayoría de las religiones del mundo, el culto a los muertos es un ritual central en la vida del hombre. La película “Coco” (2017), ganadora de dos premios Óscar -mejor película animada y mejor canción original-, que relieva la celebración del Día de los Muertos en México, hace una extraordinaria referencia a la luz en el rezo a los muertos. En todas las culturas del mundo antiguo, la luz ha sido central en el rito funerario. Eso explica por qué la gente coloca una vela ante una foto del difunto, una actitud común en la inmensa mayoría de las comunidades humanas. La muerte, en consecuencia, es motivo de tristeza y de dolor, pero también de paz y tranquilidad, y sobre todo de expectativa y de misterio.