Opinión

Los siempre “honestos”

Columna de Iván Slocovich Pardo

25 de Noviembre del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

Si la izquierda en nuestro país quiere sobrevivir y soñar con ser algún día una opción seria de Gobierno -algo que dudo que pueda lograr-, primero tendrá que dejar de lado su eterna pose de creer que lleva la superioridad moral sobre el resto de los mortales; pues, con lo visto en los días con Susana Villarán y Verónika Mendoza, si siguen así serán objeto de burlas y risas. Pisar tierra de vez en cuando no les caería nada mal.

Se creían los inmaculados, los que nunca fueron tocados por cochinadas por las que suelen acusar a sus rivales; pero ahí tenemos a Susana Villarán -la que llevaba una chalina presuntamente sin mancha- acusada por los corruptores de Odebrecht de haber pedido y recibido tres millones de dólares para la campaña contra la revocatoria, en la que supuestamente se enfrentaba a los mafiosos y sinvergüenzas que querían mandar a su casa a una mujer honesta con el fin de robarse la plata.

Tenemos también a la señora Mendoza; este personaje ha hecho carrera política pregonando su decencia, aunque tiene mucho que aclarar sobre las anotaciones en las agendas de Nadine Heredia que se le atribuyen y que no ha podido desmentir. En los cuadernos, se consignan varios millones de dólares que nadie sabe de dónde salieron. ¿Y así tiene la cara de acusar a otros que tampoco son modelos de limpieza en la política?

Nuestra izquierda tiene que aprender la lección de que la corrupción, lamentablemente, está en todos lados -incluso en sus filas- y que esta no se ahuyenta con solo decir “busco la igualdad social” y “trabajo por los pobres”. Si quieren ser una opción viable, deberían cambiar su discurso de “soy honesto porque tengo conciencia social”; pues si insisten con ello darán risa y también indignación, como causan hoy Villarán y Mendoza.

Mientras tanto, el Ministerio Público debería hacer su trabajo con total celeridad contra las damas caídas en desgracia; en el caso de la exalcaldesa, debería proceder contra sus más cercanos colaboradores, algunos de los cuales hoy dicen estar “decepcionados” y que no sabían nada pese a que tres millones de dólares ingresando a una campaña no pueden pasar desapercibidos. De otro lado, ¿qué es de la vida de Anel Townsend? 

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