Opinión

MACRI Y SU POPULISMO DE ÚLTIMA HORA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

19 de Agosto del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La desesperación en política no tiene límites. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, buscando revertir el insospechado resultado de las recientes elecciones primarias, que le produjo un revés político catastrófico pero aún no consumatorio -perdió ante el candidato del kirchnerismo, Alberto Fernández-, se resiste a que se repita el resultado en las elecciones generales y definitivas del próximo 27 de octubre. Para ello recurre a medidas que criticó hondamente al propio kirchnerismo cuando estuvo en el poder por 12 años, es decir, al populismo a la máxima expresión, con el único propósito de ganarse a los mayoritarios sectores sociales castigados por la situación económica del país. El Presidente, luego de anunciar esta semana un aumento en el sueldo mínimo, alivios laborales, becas por montones, etc., en las últimas horas ha decidido la exoneración del denominado impuesto al valor agregado (IVA), incorporado a los productos básico de la canasta familiar. Macri busca, a cualquier precio, atenuar el descontento social nacional que podría volverlo a latigar en pocas semanas y que, además, siente una profunda desilusión porque no se haya logrado la recuperación económica prometida en el 2015, cuando llegó al poder. El Presidente cree que lo logrará, por eso ha decidido un conjunto de medidas que nadie las creería pregonar durante sus tiempos de candidato como exponente del liberalismo. No cabe duda de que las medidas inmediatas para contentar a los sectores socioeconómicos más necesitados siguen siendo una estrategia para lograr sus objetivos políticos, aunque no sean una garantía para lograr el poder político. Es probable que los adversarios de Macri, con Alberto Fernández a la cabeza -y Cristina Fernández, la expresidenta, deliberadamente por detrás como candidata a la vicepresidencia de su país-, buscarán demolerlo en los días que siguen. Sigo creyendo que el desenlace para Macri será su inevitable derrota política en octubre, y aunque en política no existen cadáveres, por lo menos quedaría en esa condición por algún tiempo. Lo cierto es que el populismo sigue siendo uno de los mejores platos servidos en nuestra región para los caudillismos, no importando si quienes lo pregonan sean de derecha o de izquierda, o que lo apliquen por regla -los de izquierda-, o por excepción, los de derecha.

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