Opinión

A Maduro “con cariño”

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

08 de Febrero del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Para los miles de venezolanos que en los últimos años y meses han llegado al Perú huyendo de la dictadura de Nicolás Maduro, debe haber sido más que indignante enterarse de que su verdugo estará en la Cumbre de las Américas alternando con mandatarios democráticos, cuando en realidad el hombre encabeza una brutal dictadura que, además de haber eliminado las libertades más elementales, también es responsable de una espantosa crisis económica y social.

Es por eso que los venezolanos en el Perú -esos a los que vemos haciendo largas colas para tratar de regularizar su situación migratoria, o vendiendo dignamente arepas y otros alimentos, con gorras y camisetas con los colores de la bandera de su país- tienen todo el derecho de salir a las calles para rechazar la presencia de ese tirano, que acá solo es apoyado por un pequeño grupo de la izquierda trasnochada que se quedó anclada en los años 70.

Hay que considerar que Maduro es responsable de que un país rico en reservas de petróleo y que podría estar en crecimiento como el resto de la región viva aquejado por una descomunal crisis económica, que ha llevado a la ausencia de alimentos y medicinas; ello se suma al copamiento total de los poderes públicos, que impide las libertades y la lucha contra la corrupción, el cual es -precisamente- el tema de la cumbre que se realizará en Lima durante abril próximo.

Lo peor de todo es que, hace poco, el chavismo que encabeza Maduro ha anunciado adelanto de elecciones presidenciales con la participación -obviamente- de ese tirano como candidato a la reelección; con ello, se da por descontado que habrá dictadura para rato. Ante todo esto, ¿alguien podría dejar de entender la indignación de los venezolanos que se encuentran en el Perú? Por supuesto que tienen todo el derecho de salir a marchar para rechazar al visitante no grato.

El Perú, a través del Congreso, está alistando una moción de rechazo a la visita de Maduro. Mientras tanto, a los venezolanos llegados al país les toca salir a las calles a fin de reclamar por la presencia del causante de que hayan dejado su país y a su familia para -al menos- tener qué comer y poder comprar medicinas. Será la manera más auténtica, democrática y digna de decirle al chavista que acá nadie lo quiere, salvo 20 congresistas de izquierda y sus pocos seguidores.

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