Opinión

Maduro está acorralado

Columna de Miguel Ángel Rodríguez Mackay

18 de Noviembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El exitoso escape a Colombia de Antonio Ledezma, ex alcalde metropolitano de Caracas, inicialmente recluido en la cárcel de Ramo Verde y luego en su propia casa por razones de salud, significa lo siguiente: 1° Que haber burlado a la gendarmería del régimen en sus propias narices llevará a redoblar la custodia en la casa de Leopoldo López, el otro líder opositor que cumple pena privativa de la libertad también en su domicilio. Maduro no va a seguir exponiendo su precaria seguridad, por eso lo va a vigilar día y noche. 2° Si Ledezma ha logrado cruzar la frontera, no es por ser el hombre invisible. No. Este hecho confirma que al interior de la propia Policía y/o de las Fuerzas Armadas existe un creciente descontento y eso es clave para articular estrategias que promuevan un golpe de Estado contra Maduro en estricto cumplimiento de la Constitución, que permite la desobediencia frente a un Gobierno ilegítimo. Entendamos que el dictador solo caerá cuando las fuerzas democráticas del país -que las hay- decidan promover, desde las entrañas mismas del régimen, la caída del autócrata. De otra manera, todo seguirá gobernado por el statu quo que Maduro impone mediante políticas temerarias. 3° Ledezma será recibido con los brazos abiertos por la comunidad internacional y se convertirá en el primer promotor de la caída de Maduro desde el exilio. Junto con la ex fiscal general, Luisa Ortega -que acaba de denunciar a Maduro y a varios miembros de su cúpula ante la Corte Penal Internacional (CPI)- conformará una dupla para crear una corriente que incite a los Estados y a sus gobiernos hacia una política internacional más decidida de presión y rechazo al régimen de Caracas. Las acusaciones contra Maduro son muy serias, lo seguirán desgastando y precipitarán su caída; además, librarse de la CPI en estos tiempos es remotamente imposible; y 4° El gobierno de Santos, atacado sistemáticamente por Maduro -recientemente fue acusado de no querer venderle medicinas-, ha recibido con los brazos abiertos a Ledezma y buscará erizar al dictador hasta colmarlo. Maduro está acorralado.

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