Opinión

Manos a la obra

Columna: LUIS ALFONSO MOREY

30 de Noviembre del 2017 - 07:00 Luis Alfonso Morey

En tiempos en los que la corrupción llega a todos los niveles, y en los que la frase de Manuel González Prada sobre que ahí donde se ponga el dedo brota la pus retoma vigencia, resulta oportuno preguntarnos si es posible tener políticos honestos y empresarios íntegros.

En nuestro país las élites empresariales e intelectuales se desentendieron de los temas políticos y durante mucho tiempo sostuvieron la tesis de que la economía y la política podían ir por cuerdas separadas. El divorcio entre el mundo corporativo responsable e íntegro y la clase política es una realidad. Ojalá que la reunión de CADE en Paracas sirva para tomar conciencia del país en el que vivimos y para que aquellos que tienen la capacidad y los recursos para promover un cambio hagan algo al respecto. Un mea culpa por cierta indiferencia y la asunción de un rol distinto serían ideales.

A la luz de lo que conocemos hoy sobre la mayor parte de los políticos, salvo el caso de Fernando Belaúnde en la Presidencia de la República, no existen muchos ejemplos recientes de políticos capaces e íntegros en la máxima instancia del poder político.

El mundo corporativo no se salva. Ejecutivos y directivos de las principales empresas de todos los sectores y los gremios empresariales no han hecho sino pensar en su interés y en cómo hacer dinero, no interesándoles mucho ni la comunidad ni las instituciones del país en el que operan. Es hora de que una nueva clase empresarial ponga manos a la obra.

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