El desarrollo del agro no se construye con créditos que luego termina absorbiendo el Estado. Se construye elevando productividad, reduciendo brechas de infraestructura y mejorando capacidades técnicas. Esa es la verdadera diferencia entre generar desarrollo sostenible y repetir errores del pasado. En el reciente debate técnico, el representante de Juntos por el Perú, César Guarniz, anunció la creación de un banco de desarrollo agropecuario orientado a beneficiar a un millón de productores durante los primeros cien días de gobierno. La propuesta puede sonar atractiva políticamente, pero plantea serios cuestionamientos económicos. El Perú ya ha tenido experiencias en las que el Estado terminó absorbiendo pérdidas crediticias en el agro, trasladando finalmente el costo a todos los contribuyentes. El problema es que otorgar préstamos no garantiza productividad, eficiencia ni capacidad de pago. Sin resolver los problemas estructurales del agro, el riesgo es volver a alimentar dependencia y morosidad. La experiencia demuestra que el agro necesita mucho más que financiamiento. Necesita agua, infraestructura, asistencia técnica, conectividad y tecnología. Precisamente en esa línea se ubicó la propuesta planteada por Marco Vinelli, representante de Fuerza Popular, al priorizar programas de asistencia técnica y construcción de reservorios para elevar productividad. Esa diferencia es clave. Una visión apuesta por expandir crédito estatal, con el riesgo de repetir esquemas ineficientes. La otra apunta a mejorar condiciones productivas para que el agricultor produzca mejor y pueda sostenerse por sí mismo. El agro peruano no necesita más dependencia. Necesita productividad.
¿MÁS CRÉDITOS O MÁS PRODUCTIVIDAD?, columna de Rafael Zacnich
Gerente de Estudios Económicos de ComexPerú