Opinión

Medio Oriente: Yemen sigue deshaciéndose

Los milicianos y los gobiernistas se enfrentan sin detención en las ciudades más estratégicas de Yemen

23 de Noviembre del 2018 - 16:42 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

No hay forma de que el conflicto en Yemen pueda acabar. Desde el 2015 el enfrentamiento entre los hutíes, los rebeldes que cuentan con el apoyo de Irán, y las fuerzas del presidente Abdrabbo Mansur Hadi, que tiene el respaldo militar de Arabia Saudí, ha dejado el escalofriante saldo de 6000 civiles muertos. Más de la mitad de los yemeníes se encuentran en completo estado de vulnerabilidad por el hambre y las enfermedades. A estas alturas del conflicto -van más de tres años- no queda una sola embajada acreditada en Yemen, que es el país árabe más pobre de la península arábiga, ubicada al sur, en el golfo de Adén. No olvidemos que Rusia en el pasado propuso en el Consejo de Seguridad de la ONU la aprobación de una resolución que permitió una pausa humanitaria ante los sangrientos acontecimientos; sin embargo, luego nada ha detenido el cuadro sangriento en este país. Ahora el mundo espera la actuación de Washington en el sentido de obligar a Arabia Saudí, el primer productor mundial de petróleo y uno de sus mayores aliados árabes en la región, a detener la ofensiva de sus bombardeos sobre los hutíes, aprovechando que su situación internacional en estos momentos no es precisamente la mejor, luego de conocerse la muerte del periodista Jamal Khashoggi en la sede del consulado saudí en Turquía, por lo que deberá ser aprovechada para persuadir un eventual freno de la violencia en Yemen. De otro lado, Irán, que ha vuelto a soportar las sanciones económicas de la Casa Blanca, luego de que el presidente Donald Trump acabara el acuerdo sobre el programa nuclear que Teherán arregló con EE.UU. en los tiempos de Barack Obama, por esta última circunstancia no parece que se quedará con los brazos cruzados, más aún si se trata de una participación relevante en dicho conflicto de Arabia Saudí, su mayor enemigo islámico en la península. Mientras tanto, los milicianos y los gobiernistas se enfrentan sin detención en las ciudades más estratégicas de Yemen, país sumido en la más grave situación humanitaria. 

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