Opinión

Mermelada y terrorismo

COLUMNA: LUIS ALFONSO MOREY

14 de Junio del 2018 - 07:00 Luis Alfonso Morey

La pataleta por la inminente aprobación de la ley que prohíbe la contratación de publicidad estatal en medios de comunicación privados ha puesto en evidencia la desesperación de buena parte de los directivos de empresas informativas y de sus empleados por impedir lo que parece inevitable: el fin del despilfarro en publicidad que solo sirve para que las empresas se hagan más ricas a costa del Estado. Pretender que en un modelo de economía libre el Estado siga financiando a las empresas privadas de comunicaciones con publicidad no tiene pies ni cabeza.

Acusar al Congreso de atentar contra la libertad de expresión y llevar adelante una campaña orquestada de desprestigio contra él fue demasiado.

El despliegue de políticos que parecen a sueldo -de algunos medios- así como de gremios y de asociaciones que no hacen sino defender los intereses de sus asociados -y no los de la sociedad- termina dejándolos mal parados. No existe atentado contra la libertad de expresión por el hecho de que el Estado opte por dejar de anunciarse en la multimedia privada. Es una decisión soberana. Una buena regulación del tema hubiese sido mejor, quizá, pero el que algunos medios de prensa prácticamente vivan de la publicidad estatal evidencia que tienen un problema muy serio. Como señala Paul Laurent, la adicción a las rentas del Estado es muy fuerte, lo que invita a pensar que habría que reemplazar la cornucopia del escudo nacional por una inmensa ubre. Mientras tanto, el terrorismo reaparece con fuerza en el Vraem y el presidente Vizcarra no hace nada al respecto.

tags