Opinión

México: López Obrador y el caso Ayotzinapa

El mandatario izquierdista acaba de formar la Comisión de la Verdad mexicana para establecer la veracidad en el enigmático caso Ayotzinapa

05 de Diciembre del 2018 - 01:44 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El flamante presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha comenzado su gobierno con buen pie, guste o no a sus detractores conservadores y de derecha. El mandatario izquierdista acaba de formar la Comisión de la Verdad mexicana para establecer la veracidad en el enigmático caso Ayotzinapa, que conmocionó a todo el país y produjo una herida que latigó al expresidente Enrique Peña Nieto, quien se mostró absolutamente incapaz de abordarlo como clamor nacional. No fue fácil sostener que de la noche a la mañana desaparecieran, sin explicación alguna, los 43 estudiantes de un pedagógico en Iguala, en el estado de Guerrero, al sur de la capital azteca, y que escandalosamente se sostuviera que fueron ultimados y luego incinerados, como fue la versión oficial. En ello había coadyuvado el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que estableció que los estudiantes no fueron incinerados en el basurero de Cocula, un distrito contiguo a Iguala, lugar de donde fueron arrancadas las víctimas. El referido informe de la CIDH había revelado que se quiso dar una rápida explicación para calmar a la opinión pública mexicana frente a las innumerables críticas que recibió el gobierno, que fue tildado de incapaz para determinar el paradero de los jóvenes e identificar a los criminales. El informe también confirmó una serie de contradicciones e inexactitudes que lo único que hizo fue comprometer cada vez más a la propia autoridad estatal municipal, que por supuesto fue detenida. El caso Ayotzinapa terminó por debilitar al gobierno de Enrique Peña Nieto y lo persiguió hasta el final del régimen, pues las familias de los desaparecidos no se quedaron tranquilas. El asunto de fondo lo ha entendido el presidente y, por eso, ha decidido el acto más visible de su estrenado gobierno. Ahora bien, ¿dónde están realmente los estudiantes? Es doloroso pero es probable que, a estas alturas, la idea del asesinato prevalezca sobre cualquier otra. Por eso, vivos -que lo dudo- o muertos deben aparecer. Lo imperdonable sería que los responsables no lleguen a ser plenamente identificados por la justicia y todo quede en la completa impunidad.

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