Opinión

MÉXICO Y SU PRUEBA DE FUEGO ANTE LA RECETA DE EE.UU.

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

11 de Junio del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En el acuerdo comercial a que ha llegado recientemente México con EE.UU., los aztecas han tomado una decisión para no irse al abismo. Es la verdad y resulta totalmente comprensible. Nada más que hacerlo tiene un costo político muy alto para un gobierno de izquierda. Lo voy a explicar. La tierra conquistada por el español Hernán Cortés sabe de sus limitaciones en el ámbito de la política económica internacional. México es un Estado periférico del poderoso gobierno de Washington. Guste o no, esa es la calificación que le otorga la teoría de las relaciones internacionales. Hallarse geopolíticamente en vecindad con el hegemón del mundo puede ser una ventaja pero también un problema. Eso va a depender de cómo se establezca la relación interestatal. El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien durante la campaña se valió de un discurso distante de Washington, ha tenido que dar paso a la aceptación de un conjunto de reglas impuestas por la Casa Blanca. El discurso antiimperialista de la izquierda latinoamericana ha quedado subordinado a la realidad contante y sonante. Los comprendo. No tenían otra salida. El objeto del acuerdo es que EE.UU. no impondrá los temidos aranceles (impuestos) a los productos mexicanos que ingresen en su territorio. Siendo un país exportador de materias primas como la gran parte de los Estados de América Latina -es verdad que México ha dado grandes avances respecto de sus vecinos de la región-, igual la situación caótica en que Ernesto Peña Nieto dejó al país, ha tenido que llevar al actual jefe de Estado a tomar decisiones y seguramente cargar una cruz. Ciertamente, los migrantes centroamericanos no deberían serlo por el enorme sentido de humanidad que debe prevalecer en los Estados, pero esa es la verdad y la realidad. Trump se deshace del problema en lo inmediato trasladándolo a AMLO, quien debe asumir un rol tutelar a cambio de impedir el latigazo económico debiendo reducir la migración irregular, y para ello seguramente adoptará medidas policiacas, pues Trump le va a exigir resultados con cifras, y AMLO busca que Trump apueste por México. Claro que lo hará, pero por su temperamento primero lo va a ajustar. Son las reglas del poder.

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