Opinión

Minería y economía

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

16 de Agosto del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Los problemas para el presidente Martín Vizcarra no cesan, pues a la papa caliente en el Valle de Tambo por Tía María se ha sumado Moquegua en contra de Quellaveco. A ello, desde ayer, se añade una paralización indefinida en cinco provincias de Cusco y Apurímac, en protesta por la actividad minera en el llamado Corredor Minero del Sur. Reclaman al Estado y a las compañías mineras por el incumplimiento de acuerdos.

Lamentablemente, este reclamo contra la minería formal que invierte miles de millones de dólares se da en momentos en que la economía no anda nada bien. El diario El Comercio ha informado que entre abril y junio último el Producto Bruto Interno creció apenas 1.8%, la cifra más baja en los últimos diez años. Tengamos en cuenta que en el 2009 aún se vivían los duros efectos de la crisis financiera internacional, que tuvo su pico un año antes.

Lo más grave acá es que el presidente Vizcarra no ha dado muestras de jugársela por la inversión minera que, debidamente supervisada por el Estado, podría ser vital para la recuperación de la economía que pocos creen que llegue a las metas del 2019. Sus palabras ante el gobernador regional de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, en las cuales dejó en claro que Tía María naufraga al menos por ahora, son una muestra de ello.

Pero el problema respecto a la minería no es de este momento con las movilizaciones. El 28 de julio último, el jefe de Estado anunció que propondría una nueva Ley General de Minería, lo que sin duda es un cambio de reglas de juego para el inversionista. Ayer, en Gestión, Diego Ortega, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Anglo American (Quellaveco), ha dicho que si hay cambios radicales en la norma, evaluarán qué decisiones tomar. Hay incertidumbre.

El panorama no es promisorio en el sector minero y tampoco, como es obvio, en el ámbito económico. Todo esto, aunque la izquierda no lo quiera entender, hará que sea más difícil incrementar los sueldos de los servidores estatales, llevar el desarrollo a las zonas alejadas y castigadas por eventos como el friaje, mejorar los hospitales y atender las necesidades de la escuela pública, pues el dinero que necesita el país solo se genera con inversión y no con demagogia ni encuestas.

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