Opinión

Miremos a áncash

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

15 de Junio del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Si existe en el país un ejemplo de cómo no debemos votar los peruanos en las próximas elecciones regionales y municipales, ese es Áncash, una millonaria jurisdicción que, luego de tener como presidente a un personaje para el olvido como César Álvarez -hoy preso de manera preventiva por supuestamente ser el cabecilla de una banda de delincuentes de saco y corbata-, eligió a un impresentable como Waldo Ríos, quien ya había sido sentenciado por corrupción.

De nada sirvió que la corrupción haya calado profundamente en esa región, que es una de las más ricas gracias a los recursos mineros que tiene, los cuales, a diferencia de Cajamarca, sí han podido ser explotados y aprovechados. Lamentablemente, cuando Álvarez cayó preso y pudieron elegir una mejor alternativa, optaron por Ríos porque a este personaje se le ocurrió ofrecer en campaña que iba a regalar 500 soles mensuales por familia.

Hoy Ríos está preso al igual que Álvarez. Pero ahí no queda la cosa. Una vez que el farsante de Ríos estuvo adentro, fue reemplazado por el vicegobernador, Enrique Vargas, quien también está tras las rejas luego de comprobarse que mintió en su hoja de vida. Tres gobernadores detenidos en menos de tres años. Cabe recordar que, cuando se produjo El Niño costero, las autoridades de Lima no tenían con quién coordinar la atención de la emergencia. Todos estaban bajo arresto.

Cuánto habría podido avanzar Áncash, con todos los recursos que posee, si los electores hubieran optado por mejores alternativas. Y ojo que a Álvarez lo eligieron dos veces y sabían muy bien de qué elemento se trataba. Lo de Ríos ya fue escandaloso, pues había sido sentenciado en la década pasada por sus nexos con Vladimiro Montesinos; pero, como se creyeron el cuento de los 500 soles, votaron por él y ahí están las consecuencias.

En octubre, los ancashinos y los peruanos en general tendremos la oportunidad de hacer bien las cosas eligiendo a quienes posean credenciales de honestidad y capacidad para trabajar. Cerremos las puertas a los Álvarez y a los Ríos que suelen terminar presos, mientras los recursos públicos son mal utilizados. Si seguimos votando mal, ni nos quejemos después, porque somos nosotros quienes tenemos la capacidad de decirle “no” en las urnas a los sinvergüenzas y delincuentes.

tags