Opinión

Nada que celebrar

Columna de Iván Slocovich Pardo

23 de Diciembre del 2017 - 08:50 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Difícilmente alguien puede haber salido ganador tras la votación de la noche del jueves en el Congreso, pues si bien el presidente Pedro Pablo Kuczynski se salvó de ser enviado a su casa por sus nada claros negocios con proveedores del Estado cuando era ministro de Alejandro Toledo, sin duda ha quedado muy debilitado y con una sombra de duda sobre su honestidad, y habrá que ver qué medidas toma para hacer llevadero su mandato hasta el 28 de julio del 2021.

El jefe de Estado tuvo la buena fortuna de que se haya producido una crisis en el fujimorismo, que ni el propio oficialismo creía que se iba a dar. Los diez votos que se fueron con Kenji Fujimori con los que salvaron la cabeza al Mandatario que ya estaba con la suerte echada. Sería un error mostrar triunfalismo y soberbia ante el golpe de suerte que tuvo la noche del jueves que nunca olvidará. Lo visto en esa jornada debe de llevar al gobernante a replantear muchas cosas.

Es de esperarse que el Mandatario comience por cambiar esa actitud que se le vio en las últimas horas, en que hablaba de “golpe” y estuvo dispuesto a llevar al país al borde, al obligar a los vicepresidentes a renunciar para que no lo reemplacen en caso sea vacado, pese a que la sucesión está estrictamente fijada en la Constitución. ¿Quién quiso en verdad patear la Carta Magna para salvarse, en medio de una tormenta creada por el propio Palacio de Gobierno?

Otro gran derrotado ha sido el fujimorismo que por primera vez se partió en dos, lo que podría llevar a los naranjas a perder en adelante esa mayoría parlamentaria que ha marcado el ritmo de la política desde el 28 de julio del año pasado. De los 72 con que comenzaron su mandato, hoy tendrían a lo mucho 61, lo que llevaría a que tengan que conversar con otras fuerzas para doblarle el brazo a un Poder Ejecutivo hasta ahora muy débil.

El oficialismo y el fujimorismo, así como el APRA con su división y el partido de César Acuña con la renuncia de uno de sus miembros, tras las indecisiones de la bancada frente a la vacancia, además de la izquierda que terminó jugando en pared con los “naranjas”, todos han salido perdiendo. Y claro, también ha perdido el Perú por estos días de incertidumbre, que nos hacen ver que vivimos en medio de una gran inestabilidad política y que todos llevan agua para su molino.