Algunos países como Israel y España han comenzado a flexibilizar las medidas de prevención frente a los contagios de COVID-19. Sin embargo, en el primer caso la medida de abolir el uso obligatorio de mascarillas ha tenido que ser revisada en las últimas horas ante el incremento repentino de los casos. En el segundo país mencionado, a partir de mañana sábado la gente ya no tendrá que usar dicha protección de boca y nariz.

Cada país es una realidad distinta, y la nuestra, la peruana, ha sido una de las más complicadas y duras del mundo entero. Las cifras no mienten. Por eso, pese a que las cifras de contagios y muertes vienen bajando, acá nadie puede bajar la guardia ni cantar victoria. Si lo hacemos podríamos ser víctimas de una tercera ola tras haber superado la segunda, que fue brutal y nos llevó a ver morir a miles de personas por falta de camas UCI y oxigeno medicinal.

Lamentablemente esta enfermedad ha demostrado ser muy traicionera. La mayor muestra son las variables que han ido apareciendo en los últimos meses y que han resultado más agresivas que el virus original surgido en China a fines del 2019. De momento las vacunas que se vienen aplicando en todo el mundo pueden hacer frente a estas variantes, pero no se sabe qué podría suceder más adelante. La amenaza no se ha ido y es bueno tenerlo en cuenta a cada momento.

Hoy el principal problema está muy centrado en la región Arequipa, pero sería irresponsable dejar de aplicar los protocolos sanitarios. Por estos días, con una coyuntura electoral aún caliente, se anuncian marchas de uno y otro lado que podrían ser grandes focos de contagios. Recordemos lo que pasó a fines del año pasado, cuando las movilizaciones tras la caída de Martín Vizcarra y las reuniones de fin de año, nos pasaron una letal factura en las semanas siguientes.

Si en algún momento se viene una tercera ola de coronavirus, que no nos pase por encima, tal como sucedió con la segunda. El Estado puede hacer lo suyo, pero también los ciudadanos de a pie. Aunque haya países que van relajando las restricciones sanitarias, recordemos que acá siempre hemos estado a la zaga y que eso nos ha costado muertos y contagiados como ningún otro país, y que la crisis económica provocada por los confinamientos tardará mucho en ser remontada.

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