Se presentaron los equipos “técnicos” de los partidos postulantes a la Presidencia de la rRepública, Juntos por el Perú y Fuerza Popular, expresando objetivos políticos diametralmente opuestos. Pusieron en debate el modelo económico, social y político para el desarrollo del país y su ciudadanía.
Nuestra sociedad es profundamente desigual, el 0.1% más rico concentra el 22% del ingreso nacional haciendo del Perú el país de mayor concentración monetaria en América del Sur, un país donde el 43.4% de los menores de tres años padecen anemia con regiones como Puno donde la cifra alcanza el 75.4%, Cusco con 56.6% o Loreto con 55.6%. Las cifras de ENDES indignan y rebelan.
La debilidad del Estado, su ausencia en la prestación de servicios básicos, salud, educación, alimentación y las redes de corrupción en múltiples niveles no son nuevas, y Fuerza Popular pretende continuar con este deterioro cuando plantea gobernar con “orden como en el gobierno de Alberto Fujimori”, aunque rompió con el equilibrio de poderes, impuso las leyes procrimen, exoneró de impuestos a las grandes agroexportadoras y sometió a su control el JNE, la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional, Ministerio Público.
Juntos por el Perú planteó la importancia de recuperar la institucionalidad y el papel redistribuidor del Estado, la necesidad de mejorar la recaudación tributaria y eliminar las exoneraciones innecesarias, la incorporación activa de los jóvenes a la educación y el empleo dignos, avanzar en el logro de mejoras sustantivas en la vida de la población.
Escogeremos entre avanzar o retroceder.