Opinión

No más burlas al Perú

Columna: IVÁN SLOCOVICH

04 de Diciembre del 2017 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

A fines de la semana pasada estuve recorriendo los restos de lo que hasta junio de 1986 fue el penal de la isla El Frontón, frente al puerto del Callao, para elaborar un reportaje que saldrá en los próximos días en Correo y, entre muchas cosas, lo que queda claro es que en ese lugar, donde se produjo un enfrentamiento a balazos entre marinos y senderistas, con muertos de ambos lados, los reos por terrorismo hacían lo que les daba la gana.

Por absoluta negligencia e irresponsabilidad de las autoridades del momento, los terroristas eran los dueños absolutos del penal, donde habían ensuciado las paredes con pintas alusivas a su banda armada y construido túneles por debajo del llamado “Pabellón Azul”; además, se habían provisto de armas, alimentos y agua para afrontar las consecuencias del motín que finalmente estalló mientras se llevaba a cabo en Lima la cumbre de la Internacional Socialista.

Lo señalo porque lo que ocurría en El Frontón, donde los senderistas hasta planeaban atentados, es una muestra de cómo el terrorismo se ha valido de la debilidad de gobiernos como los de Fernando Belaunde y Alan García, y de un sistema de justicia temeroso y digno de la peor condena, para avanzar y finalmente poner en jaque al Estado, como ocurrió a inicios de los 90. Ya ocurrió en el pasado y sería fatal que hoy, luego de tres décadas, dejemos que vuelva a suceder.

En breve se iniciará el juicio a los integrantes del Movadef por el delito de apología del terrorismo, y el Ministerio Público y el Poder Judicial tienen ante sí una gran oportunidad de reivindicarse a nombre del Estado peruano actuando con total severidad contra esta gente que pretende seguir haciendo lo que le da la gana. Hoy no tendrán un penal dominado como antes, pero sí hacen marchas, infiltran huelgas, adoctrinan gente y promueven la imagen de su brutal cabecilla.

Nada de eso se puede volver a permitir. Hay leyes para cortarle el paso al terrorismo, que casi 38 años después de su sanguinaria irrupción en el Perú pretende sacarle la lengua al Estado y a los peruanos para seguir con su absurda prédica. Ya tuvimos bastante. En la selva se está golpeando a los terroristas aliados del narcotráfico y ahora falta hacer lo mismo con esa otra facción liderada por Manuel Fajardo y Alfredo Crespo. ¿Seremos capaces? Ojalá que sí.

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