Opinión

No me gusta la comida del cine

También saben que ofertan sus productos con condiciones y arriesgan su capital. Y la yapa: todo es oferta y demanda.

28 de Febrero del 2018 - 08:59 Renato Sandoval

No me gusta la comida del cine. Sus snacks me parecen caros y nocivos para la salud, pero hay que reconocer que la canchita sí es buena. Alguna vez he metido de contrabando un agua mineral y otra, he tenido que tomármela apurado para dejarla en el ingreso. Pero, voy a ver películas de manera voluntaria, nadie me obliga y me ciño a las reglas.

He ido a fiestas a bailar y a tomarme un trago. No me gusta el costo de la cerveza, el ron y el whisky, me parece una usura monumental. Uno paga por diversión de manera voluntaria, nadie me ha llevado a rastras y menos me han puesto un arma en la puerta para aceptar las reglas. Simplemente, las aceptaba y cancelaba mi entrada.

Visito lugares campestres donde a pesar de las extensas áreas de esparcimiento no te dejan entrar con mascotas, por más pequeñas e inofensivas que parezcan. Hay letreros que te informan sobre tu ticket de ingreso que luego servirá para que almuerces. Pagas y entras. En la piscina te piden que tengas ropa de baño y que antes te enjuagues. Aceptas el trato.

En los restaurantes no te prohíben que entres con tu agua en la mano, menos que saques alguna galleta. Vas a comer y punto. Solo te exigen que no ingreses ebrio ni haciendo escándalo, así como que no lleves a tu firulais a la mesa. Estas son condiciones aceptables por el derecho de admisión.

¿Se han dado cuenta que dichos lugares son negocios? Bien, entonces, también suponen que cada uno de estos tiene uno o más dueños que invierten su dinero para duplicar, triplicar u cuadruplicar ganancias. También saben que ofertan sus productos con condiciones y arriesgan su capital. Y la yapa: todo es oferta y demanda.

Por lo tanto, aunque no se lea popular, me parece una invasión a la propiedad privada y una transgresión a la inversión que Indecopi haya fallado contra las condiciones impuestas a los usuarios de los cines. Usura o no, si uno quiere disfrutar del cine, del baile, del campo, de un buen restaurante, entonces aceptas las condiciones de manera voluntaria. Si no te gusta, piña. A veces, papá Estado es muy nocivo.   

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