eduardo valentin La gestión o dirección en nuestras instituciones educativas tiene un estilo muy personalista y poco profesional, no por culpa de los directivos o funcionarios, sino porque cuando se llega a esos cargos se trabaja como se puede, sin herramientas profesionales para ejercerlo. Esto no significa que no sean capaces, sino que no están siendo preparados para estas funciones trascendentales y, en la perspectiva del mejoramiento real de la calidad educativa. Tampoco son seleccionados evaluando el desempeño profesional para la dirección escolar o para la conducción de las políticas educativas. Por otro lado, el aula tradicional es un modelo organizativo que no responde a las necesidades de hoy. Estas tendrían que organizarse respetando el proceso de aprendizaje que surge y se facilita por el intercambio entre el sujeto y su entorno: porque se aprende mejor y más, en grupos interactivos. En este sentido, lo más importante es cambiar la manera de organizar los tiempos y los espacios; de manera que se pueda superar la organización jerarquizada o vertical: socializar o democratizar el espacio de enseñanza para que se convierta en uno de aprendizaje. Pero esto no se puede llevar adelante sin personal directivo convencido y comprometido pedagógicamente con la transformación educativa, pues éstos tienen la difícil misión de conducir la gestión hacia la competencia escolar para la vida, junto con su equipo docente. Hoy es necesaria una transformación profunda para mejorar la competitividad con respecto a otros países que ya han empezado con sus reformas educativas. Lamentablemente, Chang no entiende la realidad educativa nacional y ha politizado la actividad ministerial con acciones de impacto mediático, desnaturalizando la pertinencia de las evaluaciones de los procesos como factor de desarrollo. Así, puede afirmarse que la Educación en el Perú, no responde a los tiempos actuales. Las realidades latinoamericana y mundial han cambiado y, con ellas, también las necesidades de la educación, referidas a cambios profundos en los modelos pedagógicos, organizacionales y administrativos en el sistema educativo. El último Diseño Curricular Nacional (DCN) tiene como objetivo que los niños desarrollen “competencias”, es decir, CONOCIMIENTOS EN ACCIÓN. Ahora, después de mucho tiempo, sin evaluar los resultados del DCN de “articulación” 2005-2008, se plantea un currículo nacional por competencias, habiéndose invertido una millonada para capacitar docentes en un enfoque curricular pragmático y por capacidades. Esto requiere cambios en la articulación de la teoría y la práctica de los profesores con la investigación educativa, siguiendo los lineamientos del modelo HERMENÉUTICO-REFLEXIVO, que describe al docente como un investigador en su propia práctica educativa. Desde este posicionamiento, se reemplaza la noción de análisis de la práctica, colocando a la investigación en el centro de la actividad profesional docente. Esta búsqueda de coherencia y acompañamiento de la realidad, hará que las INSTITUCIONES EDUCATIVAS se abran, a través de múltiples estrategias, a cambios EDUCATIVOS, administrativos y profesionales para mejorar los desempeños comunicativos, científicos y de desarrollo humano.