Opinión

Nuevo disparo a los pies

​La designación de Fiorella Molinelli como nueva viceministra de Construcción y Saneamiento, tras ser señalada como una de las responsables del ya resuelto contrato con Kuntur Wasi, parece ser la cereza en el pastel de una seguidilla de errores y disparos a los pies cometidos por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en su desesperado intento por ejecutar el aeropuerto de Chinchero a pesar de que las condiciones fijadas con dicho consorcio eran nocivas para el Perú.

07 de Junio del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

La designación de Fiorella Molinelli como nueva viceministra de Construcción y Saneamiento, tras ser señalada como una de las responsables del ya resuelto contrato con Kuntur Wasi, parece ser la cereza en el pastel de una seguidilla de errores y disparos a los pies cometidos por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en su desesperado intento por ejecutar el aeropuerto de Chinchero a pesar de que las condiciones fijadas con dicho consorcio eran nocivas para el Perú.

La señora Molinelli puede ser una profesional con muchos méritos personales y laborales, y nadie la podrá señalar por haber cometido delito alguno, si es que un juez no la condena primero. Sin embargo, políticamente ha sido un error su designación cuando está reciente el malestar por el papelón que ha significado el caso Chinchero, sobre todo luego de que el ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, admitiera que sabían que el contrato solo favorecía a Kuntur Wasi.

Da la impresión de que el gobierno del presidente Kuczynski está empeñado en darles pólvora a sus rivales al nombrar a Molinelli -denunciada por la Contraloría por suscribir el contrato con Kuntur Wasi- viceministra en un sector que en breve comenzará a manejar millonarios recursos para la reconstrucción tras los desastres dejados por El Niño costero. Si querían ganarse líos, ya los tienen.

Pero la designación de la nueva viceministra Molinelli es apenas uno de los muchos errores cometidos por el Gobierno en el caso Chinchero. Recordemos el hecho de no haber alertado de las fallas del contrato original suscrito por el humalismo, la firma de la adenda, la exposición que hizo el propio presidente Kuczynski de las “bondades” del proyecto, la colocación de la primera piedra y la insistencia del entonces ministro Martín Vizcarra en trabajar con Kuntur Wasi.

Al final, se tuvo que dejar sin efecto el contrato que, según el propio ministro Thorne en diálogo con el cuestionado contralor Edgar Alarcón, desde un inicio se sabía que estaba hecho a la medida del contratista. ¿Y así dan un viceministerio a la persona que firmó la adenda? ¿No había otra persona para el cargo? No hay duda de que el gobierno del presidente Kuczynski en muchas ocasiones toma decisiones indescifrables que son verdaderos disparos a los pies.

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