Opinión

Oblitas y esos otros nombres propios

Columna de Eugenio D'Medina Lora

18 de Noviembre del 2017 - 07:02 Eugenio D'Medina Lora

Clasificar a un Mundial de fútbol -sí, de fútbol y ninguno otro- solo da ese tipo de alegría que hoy vive el Perú. Apellidos como los de Farfán, Guerrero o Cueva son los nombres propios que ponen rostro a este éxito. Sin embargo, en medio de esta algarabía, es bueno recordar a quien, junto con Ricardo Gareca, es el otro gran baluarte de este auténtico “milagro peruano”. Me refiero a Juan Carlos Oblitas.

El “Ciego” la vio clara siempre, apostó por Gareca y lo sostuvo. Aprendió de la experiencia de la eliminatoria para Francia 98, en la cual comandó un gran equipo peruano con individualidades que, en algunos puestos, superaban a varios de los actuales seleccionados. Era el Perú del “Chorri” Palacios, Solano, Zegarra, Reynoso, Maestri, el “Puma” Carranza, Julinho y el entrañable “Viejo” Balerio, entre otros. Un Perú constituido sobre la base del histórico Sporting Cristal subcampeón de la Libertadores de 1997. Hace veinte años, ese equipo perdía la clasificación por diferencia de goles en la penúltima fecha, luego de aquel partido vergonzante en el cual el “Chile futbolístico” mostró su peor rostro de incivilidad. Hay que recordar que, esa vez, solo clasificaron cuatro y no había repechaje; pues Brasil, campeón vigente, completaba el quinto cupo. Perú hizo 25 puntos en solo 16 partidos -todos ganados en cancha-, contra los 26 logrados por la selección actual en 18 partidos. Perú quedó quinto en esa eliminatoria; pero no tuvo segunda oportunidad, como ahora.

Hoy considero pertinente recordar esos otros nombres propios, que merecieron tener su Mundial. Y a Oblitas, ganador silencioso de esta hora. Fue histórico como jugador y se hace histórico como dirigente. Y estuvo al mando de este proyecto que lleva al Perú a un Mundial ocupando el lugar de Chile. Como en el diálogo de Mesala con Ben Hur luego de la carrera de carruajes, “triunfo completo, Judah”. Así sea. 

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