Opinión

Otro duro golpe contra Arlette, esta vez en el alma

COLUMNA: Jorge Esteves Alfaro

22 de Febrero del 2018 - 07:00 Jorge Esteves

El caso de la brutal agresión de Adriano Pozo contra Arlette Contreras y las posteriores consecuencias legales, mediáticas y sociales, antes confinado en Ayacucho y luego en todo el país, hoy se extiende por todo el mundo.

Hace pocos días, en Ayacucho, el Poder Judicial se desacreditó aún más y volvió a romper su vínculo de confianza con la gente. Absolvió a Pozo de delitos de violación sexual y feminicidio en grado de tentativa. Otro duro golpe contra Arlette, pero ya no en el cuerpo sino en el alma. Se le exculpó de todo, como si no hubiera hecho nada. El mensaje era evidente: aquí no pasa nada.

Arlette, quien antes elegía la imploración y la súplica antes que el grito, cambió luego de las últimas decisiones judiciales. Alzó la voz y dijo cosas como esta: “El Poder Judicial es cómplice de los delincuentes, asesinos y violadores. En este país puedes quemar, violar, matar y no pasa nada”. También le dio duro a los que conforman el aparato de poder en el Gobierno, quienes luego de la sentencia enviaron sus mensajes de apoyo a la agredida. “Me parece una hipocresía de quienes ocupan cargos en representación del Estado, pues salen ante los medios a dar un discurso tan lindo, pero en los hechos no lo demuestran”, afirmó Arlette.

La sensación de la gente en Ayacucho y en todo el país es que los jueces no hacen justicia. Sería bueno que sean conscientes de la responsabilidad que conlleva cada uno de sus actos.

Arlette anunció que seguirá en su lucha por encontrar justicia. Además de coraje, muestra tesón y entereza. Todo eso lo pone sobre el tapete a medida que las dificultades y la adversidad crecen. Por ahora no hay resultados, pero esperemos que las expectativas que genera sean importantes para que las demás mujeres que son agredidas y violentadas en el país no se queden calladas y denuncien. No todos los jueces son incapaces, por no decir otra cosa.

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