Esperamos por más de dos años para que el paso fronterizo entre Perú y Chile se reabra y, como era de esperarse, el retorno no iba darse al mismo ritmo previo a la pandemia. Durante los primeros días se ha visto la falta de práctica entre los operarios del complejo fronterizo Santa Rosa para lidiar con la masiva afluencia de visitantes extranjeros, algo que seguramente mejorará en los próximos días, pero que, por ahora, tiene aglomerados por horas a quienes deseen cruzar la frontera.

La presencia de chilenos en Tacna ayuda a dinamizar la economía local, sin embargo, luego de dos años habría que identificar si sus gustos, preferencias, comportamientos y exigencias son los mismos. Estamos acostumbrados a ofrecer lo nuestro sin enfocar la oferta a las necesidades del consumidor. Recordemos que ellos vienen de estar dos años en su localidad consumiendo y siendo atendidos en sus negocios locales quienes no han desaprovechado la oportunidad de retenerlos para que este escenario de tener las fronteras abiertas los golpee duramente.

En paralelo al comportamiento de ellos en el mercado local, debemos mantener la alerta sobre los casos positivos que puedan presentarse por la COVID-19. Un descuido en las medidas de bioseguridad hará dar marcha atrás en la decisión de reabrir las fronteras, algo que definitivamente no desean los propietarios de negocios de la ciudad. Como siempre se dijo, está en nuestras manos mantener los protocolos y cumplir las normas establecidas por el Gobierno, sobre todo ahora que tenemos la gran oportunidad de mejorar y recuperar una alicaída economía local golpeada duramente por la pandemia del coronavirus.