Opinión

Padre sólo hay uno

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

17 de Junio del 2019 - 07:00 Javier del Río Alba

Probablemente todos conocemos la frase “Madre sólo hay una” y, en cambio, nunca hemos oído o dicho lo mismo sobre el padre. Esto puede deberse a esa relación muy especial que surge entre el hijo, varón o mujer, y la madre desde el mismo momento en que esta lo lleva en su seno. Una relación única e irrepetible, sin duda, que por lo general se fortalece en la medida en que la madre alimenta a su hijo con su propia leche y pasa más tiempo con él durante los primeros años. Sin embargo, si dejamos de lado el eslogan y nos detenemos a reflexionar sobre la misión del padre en la familia, podremos concluir que, también, su presencia es importantísima en la conformación de la identidad y el desarrollo de la personalidad de los hijos. El hijo o hija que se siente protegido por su padre afronta con seguridad los desafíos de la vida, mientras que quienes carecen de esa experiencia son más propensos a evadir los problemas y retraerse ante lo que consideran amenazas. Es por eso que, como han evidenciado no pocos estudiosos, en toda persona existe el deseo, por más inconsciente que este sea, de tener un padre que le acompañe en el proceso de construir su propia identidad, le guíe con la fortaleza que transmite su voz y le oriente con la sabiduría derivada de la experiencia y percepción del mundo desde su propia masculinidad (P.J. Cordes, L’Eclissi del Padre, 54-55).

Saludo a todos los papás en su día y los animo a no tener miedo de donarse día a día a su esposa e hijos, haciendo así presente, aunque sólo sea de modo imperfecto, el amor de Dios. Peor que no ser un padre perfecto es ser un padre ausente. No se dejen engañar por ciertas corrientes que promueven una sociedad sin padres o unos padres sin autoridad. Y a los hijos les pido encarecidamente que sepan valorar el don de tener un padre. Sean agradecidos con ellos y respétenlos, y si son ancianos, cuídenlos y ayúdenles en sus necesidades. Padre sólo hay uno y su paternidad viene de Dios (Ef 3,14).

tags